Con el inicio del año escolar, el juego creativo vuelve a instalarse como una herramienta fundamental para acompañar el regreso a clases de niños y niñas, aportando al desarrollo de habilidades esenciales como la concentración, la motricidad y la comunicación.
El retorno a la rutina escolar implica adaptarse a horarios y retomar hábitos. En este escenario, el juego sensorial facilita esta transición, permitiendo que el aprendizaje ocurra de manera más natural y significativa.
Entre las herramientas destacadas están las masas moldeables, que permiten a los niños explorar y experimentar libremente. La psicóloga Maryori Saldaña destaca: “Al amasar y dar forma, los niños fortalecen los músculos de sus manos, clave para escribir o recortar”.
A través del modelado, los niños desarrollan la motricidad fina y la concentración, mientras estimulan la imaginación. Este tipo de actividades favorecen un pensamiento creativo esencial para enfrentar el nuevo año académico.